En este tema se mostrarán los diferentes factores que influyen en la relación terapéutica, como la empatía, la cordialidad o la calidez. Y finalizaremos revisando los aspectos más relevantes sobre el rol del terapeuta durante el trabajo con el paciente; por ejemplo, directivo o no directivo, según el tipo de paciente, la problemática o el momento de la intervención.
Características que facilitan la relación terapéutica:
En primer lugar, es importante indicar que quienes que ejerzan la profesión de psicoterapeuta deben tener una formación adecuada para ello, siendo en este aspecto muy importante la formación continuada y la supervisión de los casos por otros profesionales. De esta forma, garantizamos la mejor atención para la salud mental de las personas.
Respecto a las características personales de quienes eligen la profesión de psicoterapeuta, una investigación diferencia entre motivaciones funcionales y disfuncionales. Las primeras permiten un buen desempeño de la profesión, mientras que las segundas interfieren de forma negativa.
| Motivaciones Funcionales | Motivaciones Disfuncionales |
| – Tolerancia a la intimidad – No sentirse incómodo en posiciones de responsabilidad (confortable con el poder, sin llegar a la omnipotencia) – Sentido del humor (capacidad de reír empleada como recurso terapéutico) – Curiosidad (interés natural por las personas) – Capacidad de escucha, de conversación, de empatía y de comprensión, de conocer y aceptar las propias emociones pudiendo tolerar y facilitar la expresión emocional del cliente (discernimiento emocional) – Capacidad introspectiva (facilita la autoexploración de los clientes) – Tolerancia a la ambigüedad (soportar lo desconocido, las respuestas parciales y las explicaciones incompletas) – Capacidad de autonegación de las gratificaciones personales (que permita centrarse en las necesidades del cliente) – Actitud no crítica (capacidad de cariño y paciencia) | – Búsqueda de la «autocuración» – Aflicción emocional – Posición de ayudar a otros a superar las propias cuestiones no superadas (manejo vicario) – Soledad o asilamiento – Búsqueda de satisfacción de las necesidades propias de contacto e intimidad – Deseo de poder (necesidad de controlar e influir) – Necesidad de amor y oportunidad para expresas las propias actitudes de rebelión o confrontación contra la autoridad (rebelión vicaria) |
Factores que facilitan la relación terapéutica:
A continuación, presento algunas actitudes y características del terapeuta que optimizan la relación terapéutica:
- Empatía. Entendida como la capacidad perceptiva: la capacidad para entender los sentimientos del otro (Bárez, 2016). El psicólogo ha de ser capaz de ser empático: mantener un contacto emocional cercano, mostrándose capaz de activar determinados recursos, verbales y no verbales, para transmitir que empatiza con él.
- Autenticidad, sinceridad, honestidad, y ser capaz de mostrar un alto grado de naturalidad y espontaneidad que sean coherentes con la situación, sin que parezca forzado.
- Cordialidad. Implica expresar interés y aprecio por el paciente de forma verbal o no verbal. También implica saber expresar ánimo y aprobación cuando sea oportuno.
- Calidez. Muy relacionado con la cordialidad, ser capaz de mostrar calidez implica la afectividad en el trato, o trato amable, y la buena predisposición para hacer que el paciente se sienta acogido y escuchado.
- Motivaciones constructivas y positivas, interés por las personas y su bienestar. Búsqueda del beneficio del paciente, y respeto por sus iniciativas.
Competencias específicas del terapeuta:
Se pueden citar las siguientes:
- Capacidad para integrar conocimientos teóricos, metodológicos y técnicos; así como para registrar los últimos desarrollos de la disciplina y ajustarlos a los requerimientos y circunstancias de cada caso.
- Capacidad para planificar los tratamientos. usar los conocimientos técnicos y metodológicos para extraer la información útil, organizarla e integrarla en un plan de trabajo; plantear objetivos alcanzables y priorizarlos para resolver las demandas del paciente.
- Emitir juicios clínicos. Ser capaz de integrar las vivencias, el contexto y la problemática del paciente.
- Dar instrucciones. Es la habilidad de proporcionar información y retroalimentación, saber trasladar la información estructurada, así como delimitar las tareas.
- Capacidad de resolución de problemas. Entendida como la eficacia y agilidad para dar soluciones a problemas detectados.
- Habilidades de redacción de informes. Es la capacidad para analizar, sintetizar y organizar contenidos, describir instrumentos y facilitar la comprensión de los datos y la información aportada.
- Adhesión a los principios éticos de la profesión. Cumplimiento de los principios éticos y profesionales establecidos en el código deontológico.
- Detección de posibles abandonos de la terapia por parte del paciente. Una parte importante del trabajo del psicólogo será identificar aquellos elementos generadores de problemas, y así evitar posibles abandonos terapéuticos.
Bibliografía:
- Bárez, N. B. (2016). Habilidades básicas del psicólogo sanitario. Madrid: CEF.
- Goldstein, A. P. y Myers, C. R. (1986). Relationship-enhancement methods. En F. H. Kanfer y A. P. Goldstein (eds.), Helping people change: A textbook of methods (3.a ed., pp. 19-65). Elmsford, NY: Pergamon.
- Rivero, R. (2011). Materiales coaching PIR: Terapias psicológicas viii. Murcia: Asociación Española de Psicología Clínica Cognitivo-Conductual.
