La atención se ve afectada frecuentemente tras una lesión cerebral, así como en enfermedades neurológicas y psiquiátricas. Su alteración conlleva importantes repercusiones y consecuencias ya que se trata de una función cognitiva de gran relevancia y se encuentra en la base del resto de funciones y acciones del individuo.
En este tema se pretenden conseguir los siguientes objetivos:
- Conocer qué es la atención y sus principales modelos teóricos.
- Conocer las bases neuroanatómicas de la atención.
- Identificar los déficits atencionales.
- Saber evaluar los déficits de atención.
- Saber intervenir / rehabilitar los déficits de atención.
Modelos teóricos de la atención
La atención no es un proceso unitario sino que puede ser entendida como un sistema complejo de subprocesos específicos, organizados de forma jerárquica, a través de los cuales se facilita la dirección de la orientación, el procesamiento de la información, la toma de decisiones y la conducta (Portellano, 2005; Bruna, Roig, Puyuelo, Junqué y Ruano, 2011).
Así, entre las funciones de la atención encontramos:
- Mejora el rendimiento en numerosas tareas.
- Minimiza las distracciones.
- Aumenta el nivel de procesamiento del área que está siendo atendida.
- Implica cierta selección de estímulos.
- Facilita el acceso a la conciencia.
Entre los modelos atencionales se pueden destacar los modelos de filtro que comienzan con Broadbent (1958). Este autor concibe la atención como el mecanismo que filtra, en los primeros momentos del procesamiento de la información, la estimulación relevante de la que no lo es. Treisman (1960) propuso un modelo de filtro jerarquizado donde la selección de la información se produciría en dos fases, una primera según las características físicas de los estímulos, y una segunda con el reconocimiento semántico de los mismos. Deutsch y Deutsch (1963) proponen que el filtrado y la selección dependen de la importancia de los estímulos, el contexto y el estado del organismo.
Alteraciones de la atención
La atención puede verse afectada en diversos trastornos relacionados con el funcionamiento cerebral, como en las enfermedades neurológicas y psiquiátricas (esquizofrenia, depresión, trastorno bipolar, etc.).Su alteración conlleva importantes repercusiones.
Las alteraciones de la atención pueden afectar a uno o varios de sus tipos o componentes.
- Cuando se afecta la atención focalizada los pacientes no pueden centrar o enfocar la atención en un estímulo. Esto ocurre en pacientes con estados alterados de conciencia que no tienen fijación con la mirada ni seguimiento con la mirada de estímulos.
- Cuando se afecta la atención sostenida, la capacidad de vigilancia o la concentración, los pacientes se fatigan con facilidad, necesitan períodos de descanso y son incapaces de mantenerse realizando una tarea el tiempo requerido para ello.
- Cuando se afecta la atención selectiva, los pacientes se distraen con facilidad y tienen dificultad en tareas que impliquen flexibilidad.
- La afectación de la atención alternante se manifiesta en aquellos pacientes con dificultades para adaptar su conducta a las necesidades cambiantes del entorno y muestran una conducta estereotipada o perseverativa.
- Cuando se afecta la atención dividida, según el modelo de Sohlberg y Mateer, se altera la capacidad del paciente para realizar actividades de forma simultánea.
Después de una lesión cerebral, los procesos atencionales básicos, como la atención focalizada suelen recuperarse, mientras que los procesos atencionales complejos, como la vigilancia, la velocidad de procesamiento, la atención selectiva, el control atencional o la atención alternante suelen persistir.
Evaluación de la atención
Siguiendo el modelo de Kinsella (1998), los aspectos que deben evaluarse son:
- El nivel de alerta se evalúa con la observación del paciente que determinará si este se encuentra alerta o con tendencia al sueño, estuporoso, etc. Los pacientes en estado vegetativo o en estado de mínima respuesta presentan un nivel de alerta nulo o reducido.. Frecuentemente, se valora el grado de orientación del paciente con la escala de Galveston o con preguntas sencillas sobre dónde se encuentra o qué día es hoy.
- Para la evaluación del componente posterior se utilizan tareas de cancelación o tareas de búsqueda visual, en las que el paciente tiene que localizar unos estímulos concretos de entre una serie de estímulos distractores. Una prueba de cancelación muy utilizada es el test de atención D2.
- Para la evaluación del componente anterior se debe explorar la resistencia a la interferencia y la capacidad para mantener un patrón de respuesta, la atención dividida, la capacidad para alternar respuestas, y la capacidad para tratar con la novedad. En el Test de Stroop el paciente debe inhibir la respuesta automática de leer la palabra impresa y decir el color de la tinta con que está escrita la palabra.
- Para la evaluación de la atención sostenida y vigilancia se puede seguir el modelo de Sohlberg y Mateer (2001) que dividen la atención en atención focalizada, sostenida, selectiva, alternante y dividida, y, consistiría en la valoración por separado de cada uno de los tipos de atención.
La atención se encuentra relacionada con otras que habrá que tener en cuenta tanto en la evaluación como en la rehabilitación, como son el nivel de conciencia, la orientación, la concentración, la velocidad de procesamiento de la información, la memoria de trabajo o la motivación.
Rehabilitación de la atención
La atención, al ser una función básica que subyace a todos los demás procesos cognitivos, suele ser objeto de rehabilitación casi en cualquier programa de rehabilitación neuropsicológica. Además, es una función que suele aparecer deteriorada con mucha frecuencia tras daño cerebral sobrevenido. Los déficits de atención tienen una importante repercusión en la vida del paciente, como, por ejemplo, en la conducción de vehículos; y por último, los déficits de atención pueden influir en la recuperación de otras habilidades cognitivas y funcionales.
Los ejercicios que suelen realizarse en rehabilitación son tareas de cancelación, de búsqueda visual, percepción de diferencias, repetición de dígitos en orden directo o inverso, etc., para trabajar la atención sostenida y la selectiva.
Para trabajar la inhibición y el control atencional se pueden realizar ejercicios de go-no go, donde el paciente tiene que inhibir una respuesta, presentando alternativamente otra según instrucciones. Por ejemplo «cuando yo de un golpe en la mesa usted debe de dar dos, y cuando yo de dos, usted debe de dar uno».
Para trabajar la atención alternante se utilizan tareas donde el paciente tiene que ir uniendo alternativa y consecutivamente dos estímulos diferentes, por ejemplo, unir letras y números, o números de distinto color.
Para trabajar la atención dividida se pedirá al paciente que realice actividades de forma simultánea, por ejemplo, copiar una figura mientras nos dice nombres de ciudades.
| En cuanto a la efectividad de la rehabilitación de la atención, aunque existen resultados contradictorios donde encontramos autores que encuentran mejoría tras el entrenamiento y los que no, en general, para valorar la efectividad de cualquier abordaje terapéutico se aconseja utilizar medidas funcionales que nos permitan ver la ganancia funcional que obtienen los pacientes, por ejemplo, si vuelven a conducir, a vivir de forma independiente o a retomar sus actividades laborales. |
Bibliografía:
- Bruna, O., Roig, T., Puyuelo, M., Junqué, C. y Ruano, A. (2011). Rehabilitación neuropsicológica. Intervención y práctica clínica. Barcelona: Elsevier Masson.
- Kolb, B. y Whishaw, I.Q. (2009). Neuropsicología humana. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
- Ríos-Lago, M., Periáñez, J.A., Rodriguez, J.M. (2008). Neuropsicología de la atención. En J. Tirapu-Ustárroz, M. Ríos-Lago y F. Maestú-Unturbe, Manual de neuropsicología (pp. 149-188). Barcelona: Viguera.
- Tirapu-Ustárroz, J., Ríos-Lago, M. y Maestú-Unturbe, F. (2008). Manual de neuropsicología. Barcelona: Viguera.
