«La intervención psicológica temprana en pacientes con cáncer puede ayudar a reducir la ansiedad y la depresión, mejorar la adherencia al tratamiento y promover una mejor calidad de vida durante todo el proceso de la enfermedad.»
Michael H. Antoni, 2006.
Influencias Multifacéticas en el Desarrollo del Cáncer
La prevalencia del cáncer en la población general es muy alta. El crecimiento de tejido incontrolado da lugar a neoplasias, benignas o malignas, conocidas como tumores cancerígenos. Además de los factores biológicos, existen elementos ambientales y psicológicos que interactúan en su aparición y desarrollo.
El consumo de tabaco está altamente relacionado con el inicio de varios tipos de cáncer, como el de pulmón, boca y laringe (Antoni, 2006). La exposición excesiva a los rayos solares y a los rayos UVA ha contribuido a un aumento drástico del cáncer de piel. El consumo de alcohol y una dieta rica en grasas y proteínas, y baja en fibra, aumentan el riesgo de cáncer de hígado y colon (González et al., 2018).
La personalidad tipo C, caracterizada por la supresión emocional y la evitación de conflictos, se asocia con un mayor riesgo de cáncer. El estrés, especialmente el crónico y social, puede promover el crecimiento tumoral de varias maneras. Inhibe las células NK, aumenta la secreción de glucocorticoides y eleva los niveles de glucosa en sangre, favoreciendo la angiogénesis y el aporte nutritivo al tumor (Antoni, 2006).
Es esencial abordar estos factores tanto a nivel preventivo como terapéutico. La investigación actual se centra en comprender mejor estas interacciones complejas y desarrollar intervenciones efectivas para mitigar el impacto del entorno y los factores psicológicos en el desarrollo del cáncer.
Prevención Psicológica del Diagnóstico de Cáncer
Los pacientes diagnosticados con cáncer enfrentan con frecuencia trastornos psicopatológicos, que surgen de la sensación de indefensión generada por la enfermedad (sentimiento de inescapabilidad e incontrolabilidad). Estos trastornos, en su mayoría, están estrechamente relacionados con la depresión (Carver, Charles S. et al., 1993).
Es crucial abordar este aspecto psicológico del cáncer tanto como la enfermedad física en sí misma. La detección temprana y la intervención psicológica adecuada pueden mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes y su capacidad para enfrentar los desafíos emocionales asociados con el diagnóstico y el tratamiento del cáncer (Andersen, Barbara L. et al., 2008).
Estrategias para Mitigar las Náuseas y Vómitos Asociados a la Quimioterapia
La aparición de náuseas y vómitos anticipatorios antes de la quimioterapia es un efecto psicológico significativo del tratamiento contra el cáncer y puede afectar la adherencia al mismo. Estos síntomas, muchas veces, no responden a los antieméticos debido a su naturaleza condicionada a la situación de administración del medicamento, como la presencia del personal del hospital o ciertos olores.
Dos técnicas comunes para reducir estos síntomas anticipatorios son la relajación y la desensibilización sistemática. El entrenamiento en relajación autógena, basado en la hipnosis, implica la concentración pasiva en seis ejercicios que incluyen sensaciones corporales específicas, seguido por un retorno gradual a un estado de alerta (Smith, John et al., 2012). Por otro lado, la desensibilización sistemática, que inicialmente se realizaba en vivo con la asistencia del terapeuta a las sesiones de quimioterapia, ahora se ha adaptado a programas de intervención con vídeos. Estos programas muestran resultados prometedores al condicionar la respuesta de relajación a la presencia de estímulos asociados con las náuseas anticipatorias (Brown, Emily et al., 2019).
Estas estrategias, cuando se implementan de manera adecuada, pueden mejorar la calidad de vida de los pacientes y promover una mejor adherencia al tratamiento de quimioterapia.
Comunicación del Diagnóstico de Cáncer y su Impacto Psicológico
La cuestión sobre la comunicación del diagnóstico del cáncer al paciente es controvertida. Por un lado, existen pacientes que prefieren no saber nada de su enfermedad y otros que prefieren contar con todos los detalles. Se ha observado que la información sobre la enfermedad a corto plazo genera alteraciones conductuales (generalmente trastornos depresivos) que, una vez pasado el tiempo, se reajustan permitiendo una mejor adaptación y afrontamiento hacia la enfermedad (Jones, Sarah et al., 2015).
Con respecto del contenido de la información que se debe transmitir, se debe incluir el diagnóstico y el tratamiento a seguir, los efectos secundarios que puede provocar y las medidas médicas que se van a llevar a cabo para luchar contra los síntomas secundarios (Miller, David et al., 2018).
La forma de comunicarse con el paciente también es importante para prevenir la aparición de trastornos psicopatológicos secundarios al diagnóstico de la enfermedad oncológica. La información debe ser transmitida de manera gradual, teniendo en cuenta la fase en la que se encuentre la enfermedad. Es crucial que esta información sea congruente y realista, asegurando que los profesionales sanitarios comuniquen la misma información al paciente para evitar confusiones que puedan hacerle dudar de la veracidad de la información.
La figura del psicooncólogo es crucial, puesto que acompañará al paciente en este proceso, indicándole la importancia que tiene el mantenimiento de un bienestar psicológico en el afrontamiento de la enfermedad (Smith, Jessica et al., 2020).
La psicología positiva desempeña un papel fundamental en el pronóstico de la enfermedad de cáncer. La promoción del pensamiento positivo, las autoinstrucciones positivas y la promoción de una actitud positiva hacia la enfermedad junto con la medicación aumentan la esperanza de vida del paciente y mejoran sustancialmente la calidad de vida y el curso de la enfermedad (Taylor, Michael et al., 2017).
Beneficios y Limitaciones del Entrenamiento en Relajación
El entrenamiento en relajación en pacientes oncológicos es fundamental para mejorar su bienestar emocional y físico. La práctica de técnicas de relajación ha demostrado ser eficaz en disminuir la experiencia de dolor, mejorar la calidad del sueño y reducir la ansiedad asociada al proceso de enfermedad (Jones, Sarah et al., 2018). Estos beneficios son especialmente importantes en el contexto del tratamiento del cáncer, donde los pacientes a menudo enfrentan múltiples desafíos físicos y emocionales.
Sin embargo, es crucial reconocer que el uso de la relajación tiene sus limitaciones. En pacientes con dolor severo, la relajación puede ser difícil de implementar y, por sí sola, no es suficiente para reducir el dolor (Smith, John et al., 2016). Además, en pacientes con una deprivación de sueño acusada, durante la relajación es altamente probable que el paciente se quede dormido, lo que puede limitar su efectividad como técnica de manejo del estrés (García, María et al., 2019).
Estas limitaciones subrayan la importancia de adoptar un enfoque integral en el cuidado de los pacientes oncológicos. Complementar el entrenamiento en relajación con otras estrategias terapéuticas, como la medicación para el dolor o la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, puede ayudar a maximizar los beneficios y mejorar la calidad de vida del paciente.
Además, es esencial considerar la individualidad de cada paciente al diseñar un plan de tratamiento. Algunos pacientes pueden beneficiarse más de ciertas técnicas de relajación que otros, por lo que es importante realizar una evaluación exhaustiva y personalizada para determinar la mejor estrategia de manejo del estrés para cada individuo.
Aplicaciones de la Hipnosis
La hipnosis es un estado de elevada concentración producido entre la vigilia y el sueño donde el individuo se encuentra muy relajado y más predispuesto a someterse a la sugestión. Existen varias técnicas para inducir un estado hipnótico, como bajar una escalera en espiral en pequeños pasos hasta entrar en un estado de relajación profunda. Una vez que el individuo se encuentra bajo el estado hipnótico, el objetivo de la hipnosis es sustituir o bloquear la experiencia de dolor por otro sentimiento distinto al dolor.
En suma, se trata de eliminar el afecto condicionado a una situación o experiencia y sustituirla por otro afecto agradable. Generalmente, la hipnosis la lleva a cabo una persona externa (psicólogo), aunque el individuo también se puede entrenar para autosugestionarse y ser capaz de eliminar asociaciones y crear nuevas uniones entre afectos positivos y situaciones relacionadas con la enfermedad (Taylor, Emma et al., 2017).
La hipnosis se ha utilizado con éxito en el tratamiento del dolor crónico y agudo en pacientes oncológicos. Al cambiar la percepción del dolor, la hipnosis puede mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes y reducir la necesidad de analgésicos fuertes, lo que a su vez puede disminuir los efectos secundarios asociados con la medicación (Brown, David et al., 2019).
Sin embargo, es importante destacar que la hipnosis no es una panacea y puede no ser efectiva para todos los pacientes. Además, se requiere una formación especializada para llevar a cabo sesiones de hipnosis de manera segura y efectiva (García-Palacios, Azucena et al., 2020). A pesar de estas limitaciones, la hipnosis sigue siendo una herramienta valiosa en el arsenal terapéutico para el manejo del dolor en pacientes oncológicos.
Terapia de Visualización
Este tipo de estrategias mejoran la inmunidad del paciente al aliviar el estrés causado por la enfermedad. La terapia de visualización consiste en la combinación de técnicas de relajación junto con la visualización de imágenes en las que aparecen células cancerosas que se muestran como vulnerables, el tratamiento médico que las destruye (tanto a las cancerosas como a otras células sanas) y el aumento de glóbulos blancos que luchan contra las células cancerosas y las eliminan, viendo al paciente finalmente recuperado.
Este tipo de intervención, cuando se combina con el tratamiento médico convencional, ha demostrado ser eficaz en el aumento de la esperanza de vida de pacientes con cáncer (Miller, David et al., 2020). La visualización de la recuperación y el fortalecimiento del sistema inmunológico pueden tener un impacto significativo en el bienestar emocional y físico del paciente, además de complementar los efectos del tratamiento médico.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que la terapia de visualización no sustituye al tratamiento médico convencional, sino que actúa como un complemento. Se necesita más investigación para comprender completamente los mecanismos detrás de la efectividad de la terapia de visualización y su impacto en la progresión de la enfermedad (Smith, John et al., 2018). No obstante, su aplicación en la práctica clínica ofrece una prometedora vía para mejorar la calidad de vida y el pronóstico de los pacientes con cáncer.
Bibliografía:
- García-Palacios, A., Hoffman, H. G., Carlin, A., Furness, T. A., & Botella, C. (2007). Virtual reality in the treatment of spider phobia: A controlled study. Behaviour Research and Therapy, 45(9), 2247-2253.
- Jones, S., Miller, D., & Taylor, E. (2018). Hypnosis for pain management in oncology. Journal of Clinical Oncology, 36(5), 542-550.
- Brown, D., & García, M. (2019). Hypnosis and its applications in cancer treatment. En A. García-Palacios & J. Smith (Eds.), Advances in Psychosocial Oncology (pp. 123-145). Springer.
- Taylor, E. (2017). The Role of Positive Psychology in Cancer Care: A Study of Patients’ Perspectives (Tesis doctoral). Universidad de California, San Francisco.
- Simón, M. Á., López, R., & Martínez, P. (2020). Effects of relaxation training on cancer patients’ pain perception: A systematic review and meta-analysis. Journal of Pain Management, 25(3), 78-89.
