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Los problemas de memoria constituyen quizá la queja más común después de daño cerebral. La importante repercusión que tienen los déficits de memoria sobre las personas que los sufren, justifican el creciente interés por desarrollar métodos de intervención y tratamiento. Para ello, es necesario que se conozcan los procesos de registro, almacenamiento y recuperación, es decir, cómo funciona la memoria.


Objetivos:

  • Conocer los tipos y procesos de memoria.
  • Conocer las bases neuroanatómicas de la memoria.
  • Identificar los síndromes amnésicos.
  • Saber evaluar los déficits de memoria.
  • Saber rehabilitar la memoria.

Introducción

La memoria es una función cognitiva que permite registrar, almacenar y recuperar información. Se puede distinguir del aprendizaje en el sentido de que, el aprendizaje es la capacidad de adquirir nueva información mientras que la memoria es la capacidad de retener y recuperar dicha información.

Portellano (2005)

Para estudiar la neuropsicología de la memoria hay que dividirla en en: memoria a corto plazo (MCP) y memoria a largo plazo (MLP).

La memoria a corto plazo (MCP) también denominada memoria primitiva o memoria de trabajo, se trata de un almacenamiento de capacidad limitada que permite manipular la información por un breve espacio de tiempo, facilitando el cumplimiento de varias tareas cognitivas simultáneamente como el razonamiento, la compresión, la resolución de problemas, etc., gracias al mantenimiento y la disponibilidad temporal de las informaciones (Portellano, 2005, Gil, 2007).

La memoria a largo plazo (MLP), también denominada memoria secundaria, es la capacidad de retener la información durante períodos prolongados o incluso de forma permanente. La MLP se divide en memoria declarativa o explícita y memoria no declarativa o implícita. Esta distinción hace referencia al modo de recuperar la información. La memoria explícita es la recuperación consciente e intencional de experiencias previas. La memoria implícita hace referencia a la recuperación inconsciente y no intencional.


Problemas de la memoria: amnesias

La dificultad o el deterioro en la capacidad para recordar información previamente aprendida o para aprender nueva información se denomina amnesia.

Tirapu, Ríos-Lago, y Maestú, 2008

Una clasificación muy común en la práctica clínica es la que divide a la amnesia en: amnesia aterógrada o amnesia de fijación y amnesia retrógrada.

La amnesia anterógrada es la dificultad para establecer nuevos aprendizajes. El paciente parece olvidar al mismo ritmo que suceden los acontecimientos (Portellano, 2005). Los pacientes amnésicos muestran grandes dificultades para aprender nueva información y recuperarla de forma explícita, tanto en recuerdo libre como facilitado o en tareas de reconocimiento. Olvidan con rapidez lo que hicieron tan solo un momento antes. Ante evocación demorada pierden toda la información. Rinden de forma normal, sin embargo, en tareas de recuerdo no consciente. El tipo de información más drásticamente afectada en la amnesia es la memoria declarativa o explícita, es decir, aquellos aprendizajes que requieren una recuperación consciente (Tirapu, Ríos-Lago, y Maestú, 2008). Este tipo de amnesia es el más común en el daño cerebral.

La amnesia retrógrada se refiere a la pérdida de memoria adquirida antes de la lesión donde se afectan las memorias explícitas o declarativas. Las memorias más recientes son más susceptibles de afectarse que las más remotas. Así, las últimas memorias que desaparecen son las primeras que se adquirieron. A mayor gravedad de la lesión más se extiende la amnesia retrógrada en el tiempo. Los pacientes tienen dificultades para recordar hechos autobiográficos ocurridos antes de la lesión como hechos históricos. Este tipo de amnesia es común en enfermedades neurodegenarativas.


Evaluación de la memoria

La comparación de las capacidades de recuerdo libre y recuerdo facilitado o reconocimiento permiten distinguir si la afectación amnésica se encuentra en los procesos de codificación y almacenamiento o en los procesos de recuperación.

En el recuerdo libre se le pide al paciente que evoque el material que ha aprendido previamente, en el recuerdo facilitado se le dan claves o ayudas al sujeto para recordar, mientras que en las tareas de reconocimiento se le presentan al paciente los ítems que debe reconocer mezclados con otros ítems. Por tanto, en la evaluación de la memoria hay que distinguir la evaluación de los procesos de la evaluación del contenido de la memoria o tipo de memoria afectada.


Evaluación de los diferentes tipos de memoria:

  • Para la exploración de la memoria a corto plazo o memoria inmediata se utiliza el spam o amplitud de memoria, bien verbal o bien visual, que es capaz de recordar el paciente. La cantidad de ítems que es capaz de recordar de forma inmediata una persona se sitúa en 7 ± 2 ítems. El spam verbal se suele medir con el subtest de dígitos del WAIS y el visual con el Test de Corsi o el subtest de localización espacial de la escala de memoria de Wechsler. La memoria inmediata suele estar intacta en los síndromes amnésicos.
  • Para valorar la memoria de trabajo o la capacidad del paciente para manipular información se utiliza el subtest letras y números que se encuentra tanto en la escala de inteligencia como el en la de memoria, ambas de Wechsler.
  • Para explorar la memoria episódica y la presencia de amnesia retrógrada y determinar su extensión se formulan preguntas al paciente sobre hechos de su vida familiar y social o conocimientos con una fecha determinada.
  • La valoración de la memoria autobiográfica nos ofrece información tanto de la memoria sobre hechos recientes (¿qué hizo usted ayer?) como de hechos pasados (¿cuál es la fecha de su boda?). Para ello se formulan una serie de preguntas al paciente contrastando las respuestas con un familiar.
  • Para valorar la presencia de memoria semántica se pueden realizar preguntas de cultura general utilizando, por ejemplo, el subtest de información o el de vocabulario del WAIS.
  • Para valorar la amnesia anterógrada debemos valorar la memoria en sus dos modalidades sensoriales, la memoria verbal y la memoria visual. Ello ayudará a diseñar un plan de intervención y actividades encaminadas a restaurar la modalidad mnésica más afectada (visual o verbal) o al uso de estrategias compensatorias que potencien el uso de la memoria menos afectada.

Rehabilitación de la memoria

Los programas de rehabilitación de la memoria intentan reeducar las funciones de la memoria perdidas o deficientes o enseñar a los pacientes estrategias para manejarlas. Como ya se ha expuesto, la memoria comporta tres procesos diferentes: el registro, el almacenamiento y la recuperación de la información.

  • Para mejorar el proceso de registro o codificación se debe simplificar la información a recordar; en segundo lugar, se debe pedir al paciente que recuerde una sola cosa cada vez y no varias, y por último, es importante asegurarse de que la persona ha entendido lo que debe aprender. Esto último se puede comprobar pidiendo que repita lo que ha de hacer.
  • Para el almacenaje de la información, el ensayo, la práctica y la repetición pueden ser de gran utilidad. En pacientes levemente afectados se puede hacer recordar la información cada cierto tiempo aumentando el tiempo de demora.
  • Para recuperar la información a veces se puede recurrir a dar algunas claves, pues así se les facilita el recuerdo.

En general las técnicas que se utilizan para la rehabilitación de la memoria pueden englobarse en (Muñoz-Céspedes y Tirapu, 2001):

  • Adaptaciones del entorno y ayudas externas, como alarmas convencionales o los teléfonos móviles que pueden avisar de algo importante con mensajes de voz, temporizadores, agendas, grabadoras, etc.
  • Estrategias mnemotécnicas, como la codificación verbal de los estímulos no verbales, la repetición de la información, la organización y categorización de los elementos a recordar, el establecimiento de relaciones entre los elementos o el empleo de imágenes visuales.
  • Utilización de los sistemas de memoria preservados, con ellas se puede hacerles ver a los pacientes como aprender secuencias de rutinas encadenadas que poco a poco irán automatizando.

Bibliografía:

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Sáenz Castaño Jagoba

Graduado en Psicología, Master en Psicología Forense, Master en Psicología General Sanitaria

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