La depresión es uno de los trastornos psicopatológicos más prevalentes, que además va asociado a un deterioro importante de la calidad de vida de la persona afectada. Según un estudio de la OMS (2001), la depresión unipolar es, como trastorno específico, la principal causa de años vividos con discapacidad a nivel mundial. Esto implica, de cara a la evaluación, la necesidad de evaluar las consecuencias discapacitantes del trastorno, y no solo la sintomatología.
OMS (2001)
Sintomatología de la depresión:
Podemos identificar cuatro grandes áreas problemáticas en la depresión (Vázquez, 1990) que habrá que explorar durante el proceso de evaluación:
- Síntomas anímicos y motivacionales: tristeza, abatimiento, pesadumbre, infelicidad, irritabilidad, sensación de vacío, nerviosismo, apatía, abulia, indiferencia, anhedonia, anergia.
- Síntomas cognitivos: déficit de memoria, de atención y de la capacidad de concentración, pensamientos automáticos negativos acerca de uno mismo, del entorno y del futuro, creencias disfuncionales, estilo atribucional interno, global y estable para los sucesos negativos, elevado grado de focalización en uno mismo, sentimientos de culpa, pérdida de autoestima, pensamientos de hacerse daño a uno mismo.
- Síntomas físicos: alteraciones del sueño, fatiga, pérdida de apetito (o aumento en depresiones atípicas), disminución de la actividad y del deseo sexual, molestias somáticas difusas, retardo (o agitación psicomotora en las depresiones atípicas).
- Síntomas interpersonales: deterioro de las relaciones interpersonales, disminución del interés por los demás, retraimiento o aislamiento social.
Evaluación de la depresión:
La evaluación de la depresión requiere un conocimiento más amplio de la sintomatología asociada a este trastorno, así como una cuantificación de la intensidad o frecuencia con que se dan los diferentes síntomas. A continuación se describen algunos de los instrumentos más utilizados para su evaluación:
- Inventario de depresión de Beck (BDI-II; adaptado por Sanz y Vázquez, 2011): Autoinforme compuesto por 21 ítems que se evalúan con una escala tipo Likert. Sus ítems muestran los síntomas clínicos más frecuentes de los pacientes con depresión. Siguiendo la teoría sobre la depresión de Beck, otorga mayor importancia a los síntomas cognitivos, pero también evalúa los síntomas somáticos/vegetativos. Evalúa las siguientes áreas: estado de ánimo, pesimismo, sentimientos de fracaso, insatisfacción, sentimientos de culpa, sentimientos de castigo, descontento consigo mismo, auto acusaciones, ideas suicidas, tendencia al llanto, irritabilidad, aislamiento social, indecisión, trastornos de la imagen corporal, inhibición laboral, insomnio, fatigabilidad, pérdida de apetito, pérdida de peso, hipocondría y pérdida de libido. Su finalidad no es realizar un diagnóstico clínico sino cuantificar la sintomatología.
Escalas:
- Escala de Depresión de Hamilton (HDS; Hamilton, 1960): posee varias versiones de 17, 21 y 24 ítems. Otorga un mayor peso a los síntomas de carácter somático-vegetativo, por lo que se desaconseja su uso en personas hospitalizadas o de edad avanzada. Los factores que evalúa son: ansiedad somática, peso, alteración cognitiva, variación diurna, ralentización y alteraciones del sueño. Una ventaja que presenta es que no se ve afectada por el nivel cultural del paciente. Puede ser aplicada por el profesional como una entrevista estructurada y también puede ser cumplimentada por el sujeto como un autoinforme.
- Escala de afecto positivo y negativo (Watson, Clark y Tellegen, 1988): evalúa la frecuencia de emociones positivas y negativas.
- Escala de actitudes disfuncionales (DAS; Weissman y Beck, 1978): el paciente debe señalar en qué grado está de acuerdo con una serie de pensamientos generales absolutistas.
- Escala multidimensional de apoyo social percibido (MSPSS; Zimet, Dahlem, Zimet y Farley, 1988): evalúa el apoyo social percibido en la familia, amigos y otros significativos.
Similitudes y diferencias en la depresión en adultos y niños:

Bibliografía:
- Beck, A. T., Steer, R. A. y Brown, G. K. (1996). BDI–II, Beck Depression Inventory: Manual (2nd ed.). Boston: Harcourt Brace.
- Caballo, V., Irurtia, M. y López-Gollonet, C. (2010). La evaluación de los trastornos de la personalidad. En V. Caballo (Dir.), Manual para la evaluación de los trastornos psicológicos. Trastornos de la edad adulta e informes psicológicos. Madrid: Pirámide.
- Hamilton, M. (1960). A rating scale for depression. Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry, 23, 56-62https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14399272/.
- Organización Mundial de la Salud (OMS, 2001). Informe Mundial sobre la Salud-2001. Salud Mental: nuevos conocimientos, nuevas esperanzas. Ginebra: OMS.

Muy bien definido…..no nos damos cuenta,pero es una de las peores y mayores enfermedades ,sobre todo después de la pandemia.