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En este apartado se explica en qué consiste la evaluación neuropsicológica y cuáles son los objetivos que cumple. Se muestra cómo valorar tanto los aspectos cognitivos como los conductuales y emocionales, así como la valoración de la repercusión funcional que los déficits causan en el paciente. Por último, se presenta cómo elaborar el informe neuropsicológico.

Objetivos:

  • Conocer en qué consiste la evaluación neuropsicológica.
  • Conocer los objetivos de la evaluación neuropsicológica.
  • Conocer cómo se valoran los diferentes aspectos a evaluar.
  • Conocer cómo se realiza un informe neuropsicológico.


Fundamentos de la evaluación neuropsicológica

El principal objetivo de la evaluación neuropsicológica es identificar las consecuencias cognitivas, conductuales y emocionales de la disfunción cerebral, así como la repercusión funcional de dichas consecuencias.

Se determinarán a través de la evaluación neuropsicológica tanto los aspectos conservados como los deficitarios, sin olvidar la evaluación del comportamiento y la forma en la que el paciente se desenvuelve en su vida cotidiana (Blázquez, González y Paúl-Lapedriza, 2008).

Algunos de los objetivos de la evaluación neuropsicológica son:

  • Diagnóstico.
  • Localización de la lesión.
  • Pronóstico.
  • Elaboración de un plan de tratamiento.
  • Valoración de los progresos del paciente.
  • Predicción de la capacidad de un individuo para realizar determinadas funciones.
  • Valoración de la eficacia de los tratamientos.
  • Dictámenes médico-legales y peritaciones.
  • Investigación.

Evaluación de los procesos cognitivos

Para valorar las funciones cognitivas a groso modo, se puede hacer uso de pruebas de screening cognitivo que determinan si un paciente presenta un nivel cognitivo normal o patológico, o qué áreas se perfilan ya como las más afectadas y deben ser valoradas en mayor profundidad.


Entre ellas se encuentran:

  • El test de evaluación rápida de las funciones cognitivas (ERFC).
  • Montreal Cognitive Assessment (MoCA).
  • Examen cognitivo CAMGOG.
  • El Minimental State Examination (MMSE).

El Minimental es el instrumento de cribado más utilizado en la práctica clínica, valora orientación, atención, memoria de fijación y diferida, lenguaje y praxia constructiva. Suele utilizarse en cribado de demencia y el punto de corte es 24, donde puntuaciones por debajo indican deterioro cognitivo.


Evaluación de las emociones y la conducta

Frecuentemente, después de una lesión cerebral se producen cambios en el comportamiento del paciente. Estos cambios pueden ser consecuencia de las mismas lesiones cerebrales o ser una reacción del paciente ante su nueva situación.

Una categoría diagnóstica del DSM-V es el cambio de la personalidad debido a afección médica, que podría ser un traumatismo craneoencefálico o un ictus, y que contempla los siguientes subtipos:

  • Lábil: si el síntoma predominante es la labilidad afectiva.
  • Desinhibido: si el síntoma predominante es el descontrol de impulsos.
  • Agresivo: si el síntoma predominante es el comportamiento agresivo.
  • Apático: si el síntoma predominante es la apatía o indiferencia.
  • Paranoide: si el síntoma predominante es la suspicacia o ideación paranoide.
  • Combinado: si predomina más de un síntoma.

Existen escalas específicas para valorar la presencia de ansiedad y depresión como la escala de ansiedad de Hamilton, o el STAI y la escala de depresión de Beck.


Evaluación de la repercusión funcional

La valoración funcional va a permitir conocer los problemas reales que tiene el paciente y su familia en su vida cotidiana y, de esta, forma poder desarrollar programas de tratamiento realmente útiles y relevantes para la vida del paciente.

Se trata de valorar la capacidad de autonomía del paciente a pesar de sus limitaciones y la valoración de la carga familiar. Para ello se emplean entrevistas, cuestionarios, escalas funcionales, diarios o la observación directa.

La evaluación del nivel de independencia funcional permite recoger información sobre la capacidad del paciente para desempeñar diferentes actividades de la vida cotidiana.

Normalmente estas se dividen en:

  • Actividades básicas de la vida diaria (ABVD).
  • Actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD).
  • Actividades avanzadas de la vida diaria (AAVD).

Bibliografía:

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Sáenz Castaño Jagoba

Graduado en Psicología, Master en Psicología Forense, Master en Psicología General Sanitaria

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