En el artículo de hoy analizaremos las características de los trastornos de la personalidad. Resulta relevante señalar que, a pesar de la reticencia de muchos profesionales a realizar el diagnóstico antes de los 18 años, los trastornos de la personalidad se pueden diagnosticar ya en la adolescencia, que es cuando la patología de la personalidad parece ser más severa. Quizá el diagnóstico temprano pueda facilitar el inicio de una intervención precoz que sea más efectiva a la postre.
Esbec y Echebúrua (2014)
Tipos de trastornos de la personalidad, Grupo A:
Trastorno de la personalidad paranoide:
Se caracteriza por la suspicacia generalizada y la desconfianza hacia los demás, de manera que interpretan las motivaciones de los otros como malvadas. Sienten que les quieren engañar, aprovecharse de ellos, dañarles, etc., a pesar de no tener base para este tipo de interpretaciones. Esto hace que sean reacios a confiar en los demás y a mantener relaciones cercanas. Se sienten fácilmente despreciados y son rencorosos, pudiendo reaccionar de forma hostil.
Trastorno de la personalidad esquizoide:
Se caracterizan por el distanciamiento en las relaciones sociales y una afectividad limitada. No obtienen satisfacción de pertenecer a un grupo ni de prácticamente ninguna actividad. No desean intimidad con otras personas, y frecuentemente son solitarios, prefiriendo ocupaciones individuales. Suelen parecer indiferentes a lo que los demás puedan pensar de ellos.
Trastorno de la personalidad esquizotípica:
Malestar, capacidad reducida y/o escaso interés en las relaciones cercanas, así como distorsiones cognitivas o perceptivas y comportamiento excéntrico. Suelen presentar ideas de referencia o paranoides, pero con un nivel de convicción inferior al de los delirios. Pueden ser supersticiosos, estar preocupados por fenómenos paranormales, creer que tienen algún tipo de poder especial sobre los demás… También pueden tener alteraciones perceptivas (por ejemplo, creer que escuchan a alguien pronunciar su nombre). Prefieren mantenerse apartados de los demás porque «no encajan».
Tipos de trastornos de la personalidad, Grupo B:
Trastorno de la personalidad antisocial:
Se caracterizan por la hostilidad, la agresión y la manipulación. Suelen ser mentirosos e impulsivos, y no se ajustan a las normas sociales ni legales. Desprecian los derechos, deseos y sentimientos de los demás. Tienden a ser muy irresponsables en todos los ámbitos: laboral, como padres, etc. También son despreocupados e imprudentes respecto a su seguridad o la de los demás. El diagnóstico requiere que algunos de los síntomas estén presentes desde antes de los 15 años.
Trastorno límite de la personalidad:
Lo que define a este TP es la inestabilidad de las relaciones interpersonales, la autoimagen y las emociones, así como una enorme impulsividad (que puede llevarlos a autolesionarse, a consumir drogas, juego patológico, etc.). Tienen un miedo intenso al abandono, y hacen esfuerzos exagerados para evitarlo, pudiendo presentar también una intensa ira ante las separaciones o los cambios en sus planes. Son muy sensibles a las circunstancias ambientales. Sus relacione suelen ser inestables e intensas, que pueden variar de forma repentina y dramática. Tendencia al estado de ánimo disfórico, aunque las emociones pueden ser muy cambiantes. Suelen manifestar sensación crónica de «vacío».
Trastorno de la personalidad histriónica:
Sus características principales son el comportamiento de búsqueda de atención y una expresión emocional superficial y dramática. Suelen mostrarse alegres y teatrales y se sienten poco apreciadas o incómodas cuando no son el centro de atención. Es frecuente que su aspecto y su forma de comportarse sea sexualmente seductora, incluso en situaciones en las que no resulta adecuado o hacia personas por las que no tienen realmente ningún interés sexual. Muy preocupados por su aspecto físico. Sugestionables y con tendencia a considerar que sus relaciones son más íntimas de lo que en realidad son.
Trastorno narcisista de la personalidad:
Se definen por sus sentimientos de grandeza y su gran necesidad de admiración, así como por la falta de empatía. Sobrestiman sus capacidades y exageran sus logros de manera arrogante. Se consideran especiales, y suelen considerar que solo otras personas con estas características pueden entenderles. Buscan un trato de favor, aunque supongan un perjuicio para otros, y se sienten contrariados cuando no lo reciben. Suelen resultar fríos a nivel relacional y ser envidiosos o creer que otros les envidian.
Tipos de trastornos de la personalidad, Grupo C:
Trastorno de la personalidad evitativa:
Sus rasgos distintivos son la inhibición social, los sentimientos de incompetencia y la hipersensibilidad a la evaluación negativa. Suelen evitar actividades sociales y laborales que impliquen un elevado contacto interpersonal y suelen evitar iniciar nuevas relaciones.
Trastorno de la personalidad dependiente:
Lo esencial de este TP es una necesidad excesiva de ser cuidado por otros, que los lleva a comportarse con extrema sumisión y apego, así como miedo intenso a la separación. Tienen dificultades para tomar decisiones cotidianas y necesitan constante aprobación por parte de los demás, sobre los que dejan recaer la mayor parte de responsabilidad sobre su propia vida. Tienen dificultades para expresar desacuerdo porque temen que con ello pierdan el apoyo de los demás, sin quienes se sienten incapaces de funcionar. Pueden llegar a extremos para lograr el cuidado y la aprobación de los otros, lo que da lugar en ocasiones a relaciones desequilibradas o distorsionadas. Cuando finalizan una relación, enseguida suelen buscar otra que la sustituya.
Trastorno de la personalidad obsesivo compulsivo:
Su patrón de comportamiento y emociones está caracterizado por una gran preocupación por el orden, el control y el perfeccionismo. Son excesivamente cuidadosos y respetuosos con las reglas, los detalles triviales, los procedimientos… aun cuando de ello deriven molestias para sí mismos o para los demás. Suelen conceder una excesiva importancia al trabajo y la productividad, de forma que llegan a excluir las actividades sociales y de ocio, y les cuesta delegar tareas o trabajo salvo que los otros se sometan exactamente a su manera de hacer las cosas. Suelen ser tacaños y ahorradores (por posibles catástrofes futuras), y también rígidos y obstinados.
Bibliografía:
- Caballo, V., Irurtia, M. y López-Gollonet, C. (2010). La evaluación de los trastornos de la personalidad. En V. Caballo (Dir.), Manual para la evaluación de los trastornos psicológicos. Trastornos de la edad adulta e informes psicológicos. Madrid: Pirámide.
- Krueger, R. F., Derringer, J., Markon, K. E., Watson, D. y Skodol, A. E. (2012). Initial Construction of a Maladaptive Personality Trait Model and Inventory for DSM-5. Psychological Medicine, 42, 1879-1890.
- Loranger, A. W. (1999). The international personality disorder examination (IPDE) DSM-IV and lCD-10 modules. Odessa, FL: Psychological Assessment.
