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Para abordar el tema de las habilidades sociales, uno de los modelos más usados es el modelo de déficit conductual, en el cual, la persona no posee en su método conductual las estrategias sociales para desenvolverse de forma efectiva (Ej. No puede iniciar o finalizar una conversación con una persona en una fiesta).
Este modelo se basa en mejorar o enseñar una serie de procedimientos y estrategias para poder maximizar la competencia social de todas aquellas personas que puedan manifestar alguna dificultad a la hora de relacionarse.
Con motivación y perseverancia se puede conseguir unos resultados excelentes y se puede obtener beneficios en todos los ámbitos en los que las personas se relacionan.

Este modelo de déficit conductual divide las relaciones sociales en cuatro tipos de estrategia que se desarrollarán a continuación:

  • Estrategias para mantener relaciones sociales.
  • Estrategias de defensa.
  • Estrategias para frenar la ira.
  • Estrategias de ataque.

Estrategias para mantener relaciones sociales

  • Escucha activa: le indicamos al interlocutor que le estamos prestando atención y con ello facilitamos que la persona quiera seguir hablando. No se puede interrumpir a la otra persona o realizar otra actividad. Tampoco se le puede decir “eso es una chorrada” o “eso no es nada…”
  • Pausas terminales: para regresar a una conversación después de una pausa terminal se puede utilizar los siguientes conectores: por cierto… a propósito del tema anterior…
  • Libre información: proporcionar información que no es requerida en la pregunta de otra persona y generamos interés. Ej.: ¿Te gustan las películas de mafia? – Si, me encantan y mi película favorita es El Padrino.
  • Silencios: No existen conversaciones en las que no haya silencios. Cuando ocurre esto hay que evitar pensamientos que generen ansiedad causada por ellos, normalizando la situación y controlando los pensamientos negativos que tenemos respecto al silencio.
  • Autorrevelación: compartir con el interlocutor aspectos que no conoce a menos que se los digas. Ej. “me ha dejado mi pareja y me siento muy triste”.
  • Preguntas: Realizar preguntas tanto abiertas como cerradas para entablar una conversación. Ej. ¿Te gustan los animales? o ¿Qué es la felicidad para ti?

Estrategias de defensa I

  • Disco rayado: repetir parte de la información que nos interesa para seguir con esa información y dejar de hablar de otra que no nos interese. Ej. ¿le interesa la promoción de su compañía de teléfono? – No, muchas gracias – Es una oportunidad única para su tarifa – No, gracias – No deje desaprovechar esta oferta – No, gracias.
  • Recorte: es un modo de esperar a que la otra persona nos aclare más la información que nos da antes de mostrar acuerdo o desacuerdo en lo que nos dice. Ej. “vas a hacer un registro de la situación” – “Sí, hare un registro” y la otra persona te aclarará como hacer el registro si es la primera vez que realizas uno.
  • Aserción negativa: admitir la posibilidad de un error cambiando automáticamente a verbalizaciones positivas dirigidas a una solución. Ej. “has tardado mucho en acabar la tarea” – “la verdad es que sí, tiene razón, disculpe”

Estrategias de defensa II

  • Ignorar selectivamente: atender o no atender, de forma selectiva, a los contenidos del interlocutor. Ej. “No recoges tus cosas, no me haces caso, a ver cuando me sacas a cenar” – “Este viernes voy a reservar un restaurante en el centro”
  • Separar los temas: cuando se transmiten varios temas a tratar conviene separarlos y abordarlos de forma diferente. Ej. “Nunca das los buenos días, tienes la habitación sin recoger y generas malestar a tus compañeros” – “¿Qué puedo hacer para que no se sientan así? Y después tratar los otros temas: “a partir de hoy recogeré la habitación antes de desayunar” y “daré los buenos días siempre”.
  • Ofrecer disculpas: al disculparnos reflejamos los sentimientos de la otra persona. Ej. “Siento haberte hecho esperar tanto, entendería que estuvieras enfadado”
  • Preguntas: se usa para ayudar a la otra persona de que se dé cuenta de una reacción no pensada. Ej. Nos ponen mala cara en una conversación, le preguntamos “¿le ha parecido mal algo de lo que he dicho?”

Estrategias para frenar la ira

  • Desarmar la ira: pasar por alto el contenido del mensaje expresado con ira y centrar la atención en el hecho de que el hablante esté enojado. Ej. Cuando la persona enfadada eleva la voz usar un tono de voz moderado y pedirle que se calme para poder retomar la conversación. “Cuando quieras aclaramos el tema, pero primero tranquilízate”.
  • Banco de niebla: no hacer caso a una crítica que nos acaban de hacer, devolviendo el mensaje de que puede que tenga razón, pero sin decirle que la tenga. Al aceptar la crítica sin defendernos evitamos que la otra persona nos diga más críticas. Ej. “nunca haces nada en casa, eres un vago”, a lo que respondemos: “es verdad, a veces me comporto como un vago”, en vez de contestarle con una defensa como: “yo traigo el dinero a casa”, que lo único que conseguiríamos con esto sería echar más leña al fuego y avivar el conflicto.
  • Interrogación negativa: solicitar a la otra persona más información sobre lo que nos dice, sin cuestionarla por ello. Ej. un amigo nos dice: – “los viernes siempre vas a cenar a un restaurante con tu novia”, le preguntamos: – “¿qué tiene de malo que vaya a cenar los viernes con Isa?”. De esta manera, nuestro amigo nos puede decir: – “me gustaría salir algún día de fiesta contigo, como hacíamos antes”, así podemos conocer el trasfondo de su crítica inicial. Si le hubiésemos contestado defendiéndonos: – “pues a ti no hay quien te vea los sábados de partido”, nuestra comunicación escalaría en hostilidad y no nos llevaría a ningún punto constructivo de entendimiento. Otros ejemplos de esta técnica pueden ser: – “¿qué es lo que no te gusta de mi forma de hablar?”, “¿qué quieres decir con eso?”, “¿a qué te refieres concretamente?”

Estrategias de ataque

  • Tipo sándwich: decir algo positivo de una situación, continuando con algo negativo y finalizando con algo positivo de nuevo. Ej. “Eres una persona alegre y sociable, aunque a veces no puedes controlar la ira, pero siempre te gusta compartir lo que tienes con los demás”
  • Repetición: pedirle a la otra persona que repita nuestra información para que quede en constancia de que nos escucha. “¿Qué opinas de lo que te estoy contando?”
  • Inversión: cuando pedimos algo y nos contesta sin aclararnos que diga sí o no. Al reflejarle que queremos que se manifieste aumentan las probabilidades de que nos diga que sí. Ej. “le preguntamos a un amigo: – “¿te apetece venir a tomar algo?”, nos contesta: – “pues no se la verdad, por un lado me apetece, pero no sé, tengo que ir a…”, procedemos a la inversión: “dime sí o no”.
  • Aserción negativa de ataque: revelar el temor de que lo que vayamos a decir pueda molestar o inquietar a la otra persona. Ej. Cuando nos pide un amigo que le dejemos nuestro coche nuevo y le decimos “no pienses que no me fío de ti pero no le dejo mi coche a nadie”.

Bibliografía:

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Sáenz Castaño Jagoba

Graduado en Psicología, Master en Psicología Forense, Master en Psicología General Sanitaria

Esta entrada tiene un comentario

  1. Toñi Castaño Amado

    Tienes razón,eso nos sucede a menudo,no escuchamos,interrumpimos,y somos orgullosos,nunca pensamos en el oyente

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